Visitando mi cuaderno Cantando por Fandangos, ahora convertido en EL MUSEO DEL FANDANGO, podrán elegir entre doscientos cincuenta (250) artistas distintos para escuchar este estilo de cante.

martes, 13 de septiembre de 2016

Poetas para el Flamenco. JUAN REJANO

Envío a Leonardo Velasco, Álvaro de la Fuente y Miguel Ángel Jiménez, paisanos del poeta Juan Rejano.

A finales de junio de 1976, la profesora Aurora de Albornoz publicaba un artículo en la revista Triunfo en el que hablaba del poeta Juan Rejano (Puente Genil -Córdoba-, 20-10-1903; México, 04-07-1976). Cuatro semanas después, en la misma revista, Víctor Márquez Reviriego nos volvía a hablar de él, esta vez para comunicar su muerte cuando el poeta se preparaba para volver de su largo exilio. Desconocido en España para la gran mayoría, con muchos libros publicados pero todos en México, confieso que era la primera vez que yo oía hablar de este hombre.

Poco tiempo pasó cuando dos jóvencillos universitarios de la rama de Lengua, Esteban Díaz y Miguel Ángel Toledano, se habían hecho con los libros del poeta pontanés y habían elaborado una extensa antología del mismo. Vinieron a mí para que la publicara en Ediciones Demófilo, cosa que acepté después de una lectura del original con la que disfruté mucho. El recordado psiquiatra y escritor Castilla del Pino me puso al habla con las hijas de Rejano, que vivían en Málaga, allá nos fuimos mi compadre Salvador de Toro y yo, firmamos contrato de edición y en marzo de 1977 ya estaba en librerías el volumen Juan Rejano, poesías.  

El libro fue muy bien acogido por la prensa y yo conservo recortes en los que se cita publicados en Diario Córdoba, El Correo de Andalucía, ABC, El País, Informaciones, Diario de Menorca, La Estafeta Literaria y varios más. Se presentó en Córdoba (Salón de Actos de la Caja Provincial de Ahorros), en Sevilla (Club Gorca) y se presentó en Madrid. Esto último ocurrió en Madrid, el día 22 de abril de 1977, en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, dentro de los actos de su II SEMANA DE ANDALUCÍA. Se planteó como un Homenaje Nacional y su convocatoria fue firmada por importantísimas figuras de la cultura española, de las cuales señalamos unas cuantas: Jorge Guillén, Rafael Alberti, José Luis Cano, Juan Bernier, Carlos Castilla del Pino, Rosa Chacel, Fernando Quiñones, Blas de Otero, Francisco Yndurain, Rafael Lapesa... Tras la lectura de abundantes telegramas de adhesión al homenaje, el acto fue abierto por el entonces colegial Miguel Ángel Toledano. La presentación del libro, propiamente dicha, corrió a cargo de  doña Aurora de Albornoz. Recitaron poemas los actores Juan Diego y Rosa Vicente. Bueno, se me olvidaba, también intervino, como presidente de Ediciones Demófilo, el cordobés Andrés Raya. La verdad es que en aquella tarde me encontré muy a gusto en un Colegio Mayor que diez años antes tanto había representado para mí. Acabé mi intervención con vivas a Rejano, al Colegio Mayor y, ¿cómo no?, rematé con un sentido y eufórico ¡Viva Andalucía Libre!.

Y se preguntarán ustedes a qué vienen estas historias en un cuadernillo de memorias flamencas. Pues trataré de justificarme. Juan Rejano nació en Puente Genil, tierra de mucho cante, y yo aseguraría que lo conoció desde pequeño. En su exilio mexicano, se acordaba de su tierra y lo hacía con estrofas idénticas  a las que los flamencos usan para cantar por soleá, por malagueñas, por fandangos, por livianas o serranas. Rejano, como en su momento hicieran Augusto Ferrán, Juan Ramón Jiménez o Manuel Machado, quiso escribir coplas y bien que lo consiguió. Coplas que aparecen por toda su obra, aunque de manera más abundante en su libro de 1944 titulado El Genil y los olivos. Otras canciones. Veamos algunos ejemplos:

En Loja eres la mañana,
el mediodía en la Puente, 
la tarde en Écija llana.

¡Aldea del Palomar!
Un ribera de huertas
y cuatro casas de cal.

Aquel olivo tenía
cien años en cada rama
y en la raíz una espina.

Los que van por el camino
se paran a ver mi llanto
a la sombra del olivo

En el agua, una alameda;
en la alameda, un jardín;
en el jardín una niña,
como la que yo perdí.
¡Ay, que nunca más la vi!

¿Por qué te llaman Estepa,
si eres como una paloma
en vuelo, junto a la sierra?

Yo también voy cantando,
rumbo al olvido
para que el hombre tenga
paz en su nido.
Hasta las penas
vestidas de esperanza
van por mis venas.

A veces glosaba las letras populares como lo prueba este fandango lucentino:

Entre Córdoba y Lucena
hay una laguna clara
Canta la copla 
por el olivar.
Llevaban
a la laguna
mis ojos su pena amarga
y las lágrimas salían
deslumbradas.
Al verme llegar, se abría 
el agua
y brotaban de su fondo.
los olivares de plata.
¡Laguna 
de tierra llana,
donde lloraba mis penas
cuando de ti me acordaba!

otras se acordaba de los pregoneros, como aquel de las piñas (*)

En la esquina
el vendedor.
Una voz con cascabeles
y un burrito de algodón.
-Niños y niñas,
¡llorad por piñas!
El pregón 
sube por la calle arriba.
Las puertas se llenan
de llantos y risas.
-¡Madre,
yo quiero una piña!
Cuando se aleja la voz,
algarabía
de gritos.
Sonríe el sol.

Sí, Juan Rejano, debe figurar en la relación de poetas cantados por los flamencos. Desde aquí animo, sobre todo a los jóvenes valores de Córdoba y su campiña, a que lean sus libros y canten sus textos. Claro que, como me contaba el pasado 23 de julio el amigo Leonardo Velasco, ya ha habido cantaores que han usado textos de Rejano. Vamos a escucharlos:

1) Alfredo Arrebola, en 1998 y con la guitarra de Andrés Cansino, cogió una estrofa del libro El Genil y los olivos y la adaptó para cantarla como serrana:

2) Vicente Soto, en el año 2006 acompañado por el guitarrista José María Molero, grabó por colombianas un texto tomado del libro El oscuro límite.


En fin, esto es cuanto puede deciros un simple aficionado al flamenco sobre el poeta Juan Rejano. En octubre, días 14 y 15, se celebra el XXXVIII Congreso Internacional de Arte Flamenco, precisamente en Puente Genil. Está prevista una ponencia de título Poesía y Literatura en el Flamenco: Juan Rejano, a cargo del flamencólogo y profesor jienense José Luis Buendía. Acudan ustedes, atiendan y aprendan. 


(*) Viejo debe ser ese pregón pues Rejano se exiló en 1939 y no volvió a pisar España. Yo lo oí en mi niñez (años cuarenta) en Fernán Núñez y el cantaor Juli Córdoba, natural de Cabra lo conocía y lo dejó grabado según pueden comprobar usando este enlace.

martes, 6 de septiembre de 2016

Las Bamberas de Arcos

Decíamos hace unos dias que en argot flamenco el término Bamberas no apareció hasta que en 1949 La Niña de los Peines usara este nombre para referirse a una grabación suya donde interpretaba una suerte de fandangos inspirados en los cantos de columpio (o bamba) que ella y su marido (quien ya los había registrado en pizarra en 1935) habían oído en el sevillano municipio de Aznalcázar.

Pero, por supuesto, la presencia de los cantos de columpio se extendía, con melodías y estrofas diversas, por toda la geografía andaluza y no podían faltar en una localidad, riquísima en su folk-lore, como es la bellísima Arcos de la Frontera. Tierra, además, de buenos cantaores y con un animador cultural de la talla del poeta Antonio Murciano, reunía todas las condiciones para intentar aflamencar la versión vernácula de los cantos que acompañaban a las mecidas de las mozas. Así fue y ni siquiera tuvieron que que pasar de "bamba" a "bambera", como ocurrió con el canto de Aznalcázar, porque en esta ciudad las coplas folk-lóricas de los mecedores ya se nombraban como Bamberas de Arcos. El cantaor local Manolo Cantarrana nos dejó esta grabación:

Imagino que las letras serán de Murciano, lo mismo que lo son los de esta otra versión debida a Antonio Pérez Jiménez (El Perro de Paterna) acompañado a la guitarra por Enrique de Melchor:

Por cierto, ¿qué opinan ustedes de ese toque guitarrístico?

sábado, 3 de septiembre de 2016

EL PERSONITA, cantaor de Linares


De Diego Moreno (El Personita de nombre artístico) sabemos muy poco. Ni su segundo apellido ni los años de nacimiento y muerte, si bien Rafael Chaves y Norman Kliman (1) dan como aproximados los de 1895 y 1969. Sí sabemos que nació en Linares, que fue profesional del cante y que en los mejores años de la Ópera Flamenca, como nos recordó el amigo Alberto Rodríguez (Montemar) en su blog Flamenco de papel, alternó con importantes figuras de la época.

Justo en 1929 participa en la película El misterio de la Puerta del Sol, dirigida por Francisco Elías, primer largometraje sonoro rodado en España, del cual hemos hemos tomado el fotograma reproducido más arriba. Junto al guitarrista Juan Baños (El Niño del Mausoleo) nos ofrece una malagueña y un fandanguillo. Con la letra Ni el viento me respondía, la misma malagueña que hace en la película fue grabada por Diego Moreno en disco de pizarra junto a don Ramón Montoya. Creación personal, ha pasado a la historia con su nombre y como tal ya la ofrecimos en nuestro cuadernillo interpretada por Luis de Córdoba.

Chaves y Kliman nos hablan de una segunda Malagueña del Personita, transmitida según ellos por Luquitas de Marchena. Nosotros conocemos dos versiones que insertamos a continuación:

Juan Valderrama con Ramón de Algeciras y Paco de Lucía:

Gabriel Moreno con Félix de Utrera:


Pero no sólo malagueñas, sino que los citados autores adjudican a Diego otro cante y hablan de la Taranta del Personita. Dejo que la escuchen, de nuevo en dos versiones, y me despido por hoy:

Juan Hierro con Miguel Borrull:
El Niño León con El Niño Pérez:



(1) Rafael Chaves Arcos  y Norman Paul Kliman, Los Cantes Mineros a través de los registros de pizarra y cilindros, El Flamenco Vive, S.L., Madrid, 2012

viernes, 2 de septiembre de 2016

Algunos errores en torno al Cante por Bamberas

Al final de mi artículo ¿Bamberas o Fandangos de Aznalcázar?, publicado ayer mismo, indicaba que había frecuentes errores en torno a ese estilo de cante que se iban propagando por ahí e incluso en páginas electrónicas recomendadas por el Portal Educativo del Flamenco auspiciado por la Consejería de Educación de la Junta de Andalucía. En efecto, si accedemos al mismo y nos vamos a su sección de Enlaces, nos encontramos con que uno de ellos nos lleva a la página de título Flamenco Viejo. En ella encontramos biografías, artículos de opinión, grabaciones y descripción de diversos estilos de cante (o palos, como dicen otros). Nos detenemos en los estilos y buscamos las bamberas. las cuales las encontramos en la dirección
Lleva fecha del 16 de marzo de 2010 y el texto literal dice así::

La bambera surge dentro del universo flamenco del aflamencamiento de las coplas y cantos de columpio presentes en el folclore andaluz y que son cantados al ritmo de bamboleo de un columpio, conocidos como mecedores o bambas. La tradición del canto del columpio tiene su origen, en opinión de algunos autores, en el rito femenino de adoración a la luna, en el que los hombres empujan el columpio a fin de acercar a la mujer a la luna, Las tonadas sobre las que se construye el género parte seguramente del repertorio de trilleras, nanas, caleseras, temporeras y otros géneros camperos que se realizan en Andalucía. La verdadera artífice de la bambera flamenca no es otra que la enciclopédica cantaora Pastora Pavón, “La Niña de los Peines”, que puso en música este género en la primera mitad del siglo XX, ajustándose al compás de una soleá aligerada. La bambera flamenca se suele interpretar sobre la tonada que en su día impuso la Niña de los Peines y que se encuentra en íntima relación con una soleá de Triana. La copla de la bambera suele ser de cuatro versos octosilábicos o bien el primero y el tercero heptasilábicos y el segundo y el cuarto pentasílabos. La versión flamenca repite generalmente los dos primeros versos al final de la copla, o bien construye una quintilla repitiendo el segundo verso.

Vemos que el autor ignora las grabaciones anteriores a Pastora e incurre en el error de decir que la ajusta al compás de una soleá aligerada. Por nuestra parte ignoramos con qué misteriosa soleá de Triana  se encuentra en íntima relación. En cuanto a la copla, ¿es que no ha oído a la propia Niña de los Peines cuando canta Eres una y eres dos..., con cinco versos octosílabos distintos? Nos habla de que también la copla puede ser de cuatro versos de 7-5-7-5 sílabas, o sea, la clásica estrofa de seguidilla castellana. ¿Alguien conoce alguna bambera flamenca que la use? Con seguidillas como la
No me subo  al columpio
por si me caigo.
Colúmpiate con gusto
que yo te agarro
se mecían las mozas de Iznalloz (Granada), pero eran versiones puramente folk-lóricas, nunca flamencas. Que yo sepa, las dos únicas versiones aflamencadas de los cantos de columpio son las de Aznalcázar y las de Arcos, y ambas usan versos de ocho sílabas.

La única razón que tendría hoy por hoy el autor de la entrada para justificar esos errores sería la fecha en que escribió su texto. Pero ni ésa: en su página hay dos comentarios, uno  de Ángel García Cintas (noviembre de 2015) y otro mío (febrero de 2016) donde se le señalan los errores. Comentarios que el autor no se ha dignado contestar ni ha utilizado para rectificar su texto. En cuanto a los responsables del Portal Educativo del Flamenco, les diremos que revisen sus enlaces porque no es esta la única página con errores. En otras, que también recomiendan, los hay mucho mayores y graves. ¿Es así como la Junta de Andalucía, que no tuvo reparo alguno en adueñarse de todo lo relativo al flamenco, piensa educar a los lectores que se acerquen a su portal?

Bueno, como sé que a mis amigos, además de leer, les gusta (y mucho) escuchar cantes, ahí les dejo un par de grabaciones de cantaores muy de gusto:

Gabriel Moreno con Félix de Utrera:
El Cabrero con Eduardo el de la Malena:

jueves, 1 de septiembre de 2016

¿Bamberas o Fandangos de Aznalcázar?

En algunos pueblos de Sevilla y Cádiz llamaban bambas a los columpios que se montaban en determinadas festividades para mecer a las mozas que estaban en edad de ser pretendidas, mecidas que solían estar acompañadas de cantos. Uno de esos pueblos, situado en el Aljarafe sevillano, era Aznalcázar, y en él los cantos de bamba se hacían con aire de fandanguillo.

Parece ser que esta localidad era visitada con frecuencia por el matrimonio flamenco formado por El Pinto y La Niña de los Peines. Conocedores de la variante local de los cantes de columpio, Pepe Pinto debió de inspirarse en ellos para componer aquellas Pinteras que grabara en 1935 con la guitarra de Niño Ricardo y letras de Hermenegildo Montes. Ya aparecieron en nuestro blog pero no importa que volvamos a escucharlas:

También publicamos que Pepe Marchena era conocedor de esta melodía tal como mostró en 1940 en la banda sonora de las película Martín Gala. Y conocedora era Gracia de Triana quien la grabó en 1941, junto a Manolo de Badajoz, con el nombre de fandangos camperos. Por supuesto que también era conocedora La Niña de los Peines, quien por cierto jaleaba a su marido en el registro de 1935, decidiéndose a publicarla ella misma en 1949 con el acompañamiento de Melchor de Marchena (1). Pero, he ahí que La Niña debió de acordarse de los cantos que hacían al mecer las bambas en Aznalcázar y bautizó  a estos aires de fandangos con el nombre de Bamberas, bautismo que tuvo tanto éxito que desde ese día los tratadistas hablan de un nuevo estilo flamenco debido a la sin par cantaora sevillana.  

Esta y no otra es la historia: la bambera procede del aflamencamiento del fandango de Aznalcázar y, como tal fandango, las estrofas de sus letras deben responder al modelo de la quintilla octosilábica o bien al de la cuarteta, también octosilábica, con repetición de alguno de sus versos. Soy consciente de que estoy siendo repetitivo con este tema, pero es que los errores vertidos en relación con este cante se siguen propagando de un aficionado a otro e incluso están recogidos en páginas virtuales recomendadas (parece hasta "recochineo") por el Portal Flamenco de la Junta de Andalucía.


(1) A Pastora y a Marchena pueden oírlos usando este enlace. Para oír a Gracia de Triana, pulsen este otro.

domingo, 21 de agosto de 2016

Juli Córdoba, gitano y cantaor de Cabra (II)

Hace casi dos años y con el mismo título Juli Córdoba, gitano y cantaor de Cabra, les traje un retazo de mi memoria de aficionado, justamente el que se refería a este flamenquísimo cantaor de la vecina ciudad de Cabra.


Les mostraba dos fotos que pongo de nuevo: en una (1956) Juli tenía 15 años, en la otra (1989) andaba por los 48 o 49. Juventud y madurez que también se denotaban en su propia voz pues las acompañaba de audios de una y otra fecha. 

Hoy vuelvo a hablarles de Juli y lo hago por dos motivos:

1) Por el amigo pontanés Dani Pino supe que había más grabaciones de Juli en 1956. Al igual que las soleares que ya dimos a conocer, estos registros los hizo Deben Bhattacharya (1921-2001), antropólogo y etnomusicólogo hindú que anduvo medio planeta buscando músicas autóctonas. Rastreando por ahí hemos dado con un par de saetas y con un cante por seguirillas, en el que suponemos que lo acompañó su abuelo Perico el de Cabra. Dejamos las saetas para cuando llegue una nueva cuaresma, pero aquí tienen las seguirillas:


2) El día 12 de marzo de 2016 en la Sociedad del Cante Grande de Algeciras daban un recital los hermanos José Pañero y Perico Pañero, acompañados a la guitarra por José de Pura. Pues, mire usted por dónde, al concierto asistía Julián Córdoba según me comentó días después nuestro amigo Ramón Soler Díaz. A la vez, el buen aficionado Rafael Ruiz García nos mandaba grabaciones y fotos de tal evento, en el que también cantó Juli. Si en el anterior artículo mostrábamos al joven y al maduro Julián Córdoba, hoy el joven se complementa con un cantaor de la tercera edad cercano a cumplir sus 76 años. Acompañado por el guitarrista Pepe del Morao, les dejo una foto y una grabación por soleares:

sábado, 13 de agosto de 2016

Luis de Córdoba, socio de honor en "El Mirabrás"



El pasado 24 de abril, la Peña El Mirabrás de Fernán Núñez homenajeó y nombró "socio de honor" al cantaor Luis Pérez Cardoso, Luis de Córdoba (Posadas -Córdoba-, 15 de mayo de 1950). Conocida de toda la afición es su calidad artística, así como su rica trayectoria profesional que le ha llevado, desde hace unos años, a regentar la dirección del Aula de Flamencología de la Universidad de Córdoba.

A la izquierda les mostramos el momento en que, bajo la mirada de nuestro Presidente, Luis recoge la placa acreditativa de manos del Secretario de la peña.

En el acto hubo cante, ¿cómo no? Y El Mirabrás no tuvo que recurrir a ajenos sino que, por el contrario, actuaron para Luis y todo el público asistente tres de nuestros mejores valores.

Me refiero al guitarrista Juan Marín, El Juani, y a los cantaores Pedro Obregón y Bernardo Miranda. Les dejo algunos audios de este acto.

1) Alegrías, Rosas y Mirabrás
2) Seguirillas


3) Tarantas

4) Soleares

martes, 9 de agosto de 2016

RAFAEL ROMERO, cantaor singular (XI). En 1971 compartió disco con su hija Luisa.

Luisa Romero, cantaora y bailaora, hija del cantaor de Andújar Rafael Romero. Tuvimos ocasión de nombrarla en nuestro artículo Y yo la mandé callar allá por 2011. Recientemente, el pasado 19 de mayo, les dijimos que padre e hija compartieron un disco grabado en París en 1971 al que tuvimos acceso gracias al amigo Paco "El Pecas"


En este disco, cuyo guitarrista fue Miguel Valencia, hay registros en los que Rafael canta solo, en otros lo hace con su hija, bien cantando, bien bailando,  y en alguno canta nada más que Luisa. Les dejo a ustedes algunas muestras:

1) Rafael Romero hace unos Cantes de Graná


2) Rafael y Luisa Romero cantan por peteneras


3) Rafael canta y su hija Luisa baila unas seguirillas

4) Luisa Romero canta Jaleos extremeños

jueves, 4 de agosto de 2016

PEPE ISIDRO, buena astilla de un buen palo

Francisco Barrera García, Paco Isidro, (Huelva, 1896-1960), uno de los puntales, junto a Pepe Rebollo y Antonio Rengel, de los cantes onubenses (*). Me dicen amigos de Huelva que Isidro está un poco olvidao allá en su propia cuna. ¡Pena, porque su cante sigue siendo una delicia para el oído a la vez que una fuente de aprendizaje para nuevas generaciones!

También me dicen que se airea poco el cante de la persona que más se ha esforzado en mantener viva la memoria de Isidro: José Barrera Benítez, Pepe Isidro (Huelva, 1931-2013), uno de sus hijos varones, taxista de profesión, que después de jubilado registró en 1997 un C. D. de título Recordando a mi padre, con los guitarristas Antonio Sousa y José Luis Rodríguez, donde ejecuta catorce fandangos de su progenitor.

Para más información sobre Isidro padre e Isidro hijo, pueden acudir a los siguientes enlaces:

Por mi parte, me limitaré a ponerles algunos de los registros de Pepe:

1) Yo lloro de noche y día

2) A un águila palomera

3) Pá cantarle un fandanguillo

4) Y ese es el fino querer



(*) En mis cuadernos lo hemos escuchado en varias ocasiones:

1) Los fandangos Yo no hago más que llorar, acompañado por Niño Ricardo.
2) Fandangos y taranta, los primeros iniciados con la letra Olas de la mar en calma y acompañados por Niño Ricardo, la taranta con la letra En los montes de Totana y la guitarra de Manolo de Badajoz.
3) Unas magistrales sevillanas bíblicasMe han convidado a la mesa de Venus..., acompañadas por el guitarrista Pepe Martínez.

lunes, 1 de agosto de 2016

1983: Al crítico Álvarez Caballero no le gustaron los cantaores cordobeses

En el año 1983 Córdoba celebró su X Concurso Nacional de Arte Flamenco. Por el reconocido crítico don Agustín Gómez (1) sabemos la composición del Jurado:

Presidente: Francisco Martín López.
Vocales: Miguel Espín, Agustín Gómez Pérez, Francisco Hidalgo Gómez, Pilar López, Deogracias Martínez Escudero, Mario Maya, Antonio Murciano González-Meneses, Antonio Povedano Bermúdez, Amós Rodríguez Rey, Gonzalo Rojo Guerrero y Francisco Vallecillo Pecino.
Secretario: Rafael Román Salamanca.

En lo que se refiere a cante, los premios fueron los siguientes:

Diploma especial Silverio: Desierto.
Premio Manuel Torre: Diego Camacho “El Boquerón”.
Premio Mercedes la Serneta: Manuel Moreno Maya “El Pele”.
Premio Manuel Reyes El Canario: Manuel Espejo “El Churumbaque”.
Premio Pastora Pavón Niña de los Peines: Manuel Moreno Maya “El Pele”.
Premio Enrique El Mellizo: Tina Pavón.
Premio Don Antonio Chacón: Ricardo Losada “El Yunque”.


No quedó mal nuestra ciudad cordobesa, pues, de los seis premios otorgados, tres se quedaron aquí: uno para El Churumbaque (Cantes de Levante) y dos para El Pele (Soleares y Bulerías), premios que fueron cuestionados por algún que otro crítico. Por ejemplo, Ángel Álvarez Caballero, el día 25 de mayo de 1983, en el diario El País, nos daba la reseña que hemos colocado a nuestra izquierda. Dice de El Pele:
Para mí es inexplicable, por ejemplo, que el gran triunfador -con dos premios, por soleares y por bulerías- fuera Juan Moreno,el Pele, un gitano cordobés que realmente no pasa de mediocre.
También el bueno de Manuel Espejo se llevó su repaso:
Otro cantaor cordobés, creo que no profesional, se llevó el premio de los cantes de Levante con una cartagenera antigua que hizo con cierta grandeza, aunque quizá no exactamente como es ese difícil cante; este cantaor se llama José Espejo Jiménez, el Churumbaque.


¡Vaya con don Ángel,  así que El Pele no pasa de mediocre y de El Churumbaque parece dudar al calificarlo como cantaor y también duda de su exacta ejecución en la cartagenera antigua! Lo que yo dudo es de los conocimientos flamencos, al menos en aquellos años, del vallisoletano Álvarez Caballero. El Pele llevaba ya casi quince años cosechando premios y reconocimientos. Con el tiempo su fama ha ido creciendo y hoy por hoy es uno de los puntales del flamenco. En cuanto a Manuel Espejo, nunca fue profesional pero sí reconocido por la afición local sobre todo en su faceta de grandísimo saetero. ¿Será que don Ángel estaba dolido porque un cantaor de su gusto se quedó en la cuneta de los premios? Así parecen indicarlo las últimas líneas de su crónica:
Hay que señalar la incongruencia de que el mejor cantaor que pasó por el concurso, José Mercé, quedara sin premio.

Aunque grabadas unos años después (en 1989), les dejo unas soleares y unas bulerías de El Pele, las primeras acompañadas por Merengue de Córdoba y las segundas por Vicente Amigo.





También de 1989, les pongo unas cartageneras de El Churumbaque con la guitarra de Merengue:



(1) Agustín Gómez, Los Concursos de Córdoba (1956-2006), Ayuntamiento de Córdoba, Córdoba 2006.